Rocio Molina "CALENTAMIENTO"
ROCÍO MOLINA CIERRA CÁDIZ EN DANZA CON UNA FIESTA QUE SE NEGÓ A TERMINAR
Hay espectáculos que comienzan cuando se apagan las luces.
Y hay otros, muy pocos, que empiezan mucho antes.
Lo que ocurrió anoche en el Gran Teatro Falla fue precisamente eso.
Antes de que sonara la primera nota. Antes de que el público ocupara sus localidades. Antes incluso de que la función pudiera ser nombrada como función.
La bailaora malagueña Rocío Molina ya había comenzado.
Su "Calentamiento" arrancó mucho antes de que entrara la primera persona al teatro y se prolongó hasta que la última abandonó la sala. Como si la obra no entendiera de horarios, ni de telones, ni de finales. Como si el arte, por una noche, hubiera decidido vivir entre nosotros sin pedir permiso.
Y el Falla respondió. Lleno hasta la última butaca. Un teatro entregado.
Un público dispuesto a dejarse arrastrar por una propuesta tan libre como inclasificable.
Porque "Calentamiento" no es únicamente una pieza de danza. Es un estado. Una búsqueda constante. Un movimiento circular que nunca termina de encontrar descanso porque quizás el verdadero sentido está precisamente en seguir buscando.
Rocío Molina convirtió el escenario en un territorio donde convivieron la calma y el vértigo, el trabajo y el placer, la soledad y la compañía, la celebración y la incertidumbre. Todo ello atravesado por una energía física y emocional que desbordó los límites del escenario para extenderse por cada rincón del teatro.
Su cuerpo hablaba. Su silencio también.
Y cada gesto parecía recordarnos que vivir es, en el fondo, no dejar de empezar.
En una propuesta acompañada por Ana Polanco, Ana Salazar, María del Tango, Gara Hernández y José Manuel Ramos "Oruco", con la dirección musical de Niño de Elche y la codirección y textos de Pablo Messiez, la obra fue creciendo como una ceremonia compartida donde el público dejó de ser espectador para convertirse en parte de la experiencia.
No hubo prisas. No hubo concesiones.
Solo una invitación a permanecer.
A quedarse un poco más. A no abandonar la fiesta.
Quizás por eso la frase que atraviesa toda la pieza terminó resonando como una declaración colectiva:
"Yo no quiero que la fiesta termine".
Y anoche, en Cádiz, nadie quería que terminara.
Con este espectáculo se cierra una nueva edición del Festival Cádiz en Danza, que durante días ha transformado plazas, calles, patios, teatros y rincones de la ciudad en espacios de encuentro entre artistas y ciudadanía.
Desde Agenda Cádiz queremos agradecer el enorme trabajo realizado por todo el equipo del festival, por seguir apostando por una programación valiente, diversa y profundamente humana que acerca la danza a quienes la buscan y también a quienes la encuentran por sorpresa en una esquina de la ciudad.
Nuestro reconocimiento a todas las personas que hacen posible esta cita cultural imprescindible y a quienes, desde las instituciones, continúan creyendo en la cultura como herramienta de encuentro y transformación.
Lamentamos no poder mostrar más imágenes. Aun así, quizá haya algo hermoso en ello: algunas experiencias están destinadas a permanecer principalmente en la memoria.
Y lo vivido anoche en el Falla pertenece ya a ese lugar.
Al de los recuerdos que siguen bailando cuando todo parece haber terminado.
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@PacodlaCorte