Paint&Wine Hotel Olom

Alejandra Tabares reúne pintura, vino y

creatividad en una noche especial en la terraza del Hotel OLOM

PINTAR CÁDIZ FRENTE A LA CATEDRAL

Hay lugares que parecen creados para detener el tiempo. Y esta noche, viernes 18 de septiembre, la terraza del Hotel OLOM ha sido uno de ellos.

A las 20:00 horas comenzaba un encuentro dirigido por la artista Alejandra Tabares, una experiencia que ha unido pintura, vino, gastronomía y convivencia en uno de los escenarios más privilegiados del centro histórico de Cádiz: la terraza del hotel, frente a la Catedral.

La propuesta invitaba a algo tan sencillo como especial: sentarse ante un lienzo, dejar durante unas horas las prisas a un lado y atreverse a pintar.

No era necesario tener conocimientos previos. Alejandra Tabares fue acompañando a las personas participantes durante el proceso creativo, acercándolas a la pintura de una manera relajada, cercana y participativa.

Alejandra desarrolla encuentros y talleres con los que busca acercar a las personas a su propia creatividad a través de la pintura, entendiendo el arte también como una forma de expresión, descubrimiento y conexión personal.

Y Cádiz hizo el resto.

La convocatoria consiguió una notable afluencia de público, llenando de vida una terraza en la que pinceles, lienzos, conversaciones y copas de vino compartieron protagonismo con una imagen difícil de ignorar: la Catedral de Cádiz iluminándose lentamente con la llegada de la noche.

Porque pocas salas de pintura pueden presumir de semejante escenario.

La ubicación del Hotel OLOM, en plena Plaza de la Catedral, permitió que durante unas horas su terraza se transformara en un particular estudio de pintura al aire libre, con las torres y la cúpula de la Catedral formando parte inevitable de cada mirada.

A ello se sumaron la atención, el cuidado y el excelente servicio ofrecidos por el Hotel OLOM, contribuyendo a crear un ambiente cercano y distendido en el que disfrutar del arte, conversar y compartir la experiencia.

Una iniciativa por la que hay que agradecer especialmente a Mari Paz Canseco, directora del Hotel OLOM, su implicación y su apuesta por abrir este privilegiado espacio de la ciudad a propuestas que unen arte, cultura y encuentro.

Una manera de entender el hotel no solo como lugar de alojamiento, sino también como un espacio abierto a experiencias capaces de conectar a las personas con la ciudad y con su vida cultural.

Entre las personas que compartieron la experiencia estuvo también Ana María Sanjuán, disfrutando de una noche en la que el arte se convirtió, sobre todo, en una oportunidad para encontrarse, conversar y crear.

Con el paso de las horas, cada lienzo fue tomando una forma diferente. No importaba tanto el resultado como el camino recorrido para llegar hasta él.

Quizá ahí estaba precisamente la esencia de la noche: no acudir para demostrar que se sabe pintar, sino descubrir qué ocurre cuando alguien se permite simplemente crear.

Esta noche, frente a la Catedral, Cádiz volvió a demostrar que el arte también puede surgir alrededor de una mesa, entre una conversación, una copa de vino y unas pinceladas.

Y cuando el escenario es Cádiz, hasta las vistas terminan formando parte del cuadro