Javier Ruibal y su "Cuento Chino"

JAVIER RUIBAL CONVIERTE EL FALLA EN UN CUENTO QUE CÁDIZ CANTA Y BAILA

«Cuento Chino» llenó el Gran Teatro Falla de música, emoción y complicidad, con un público que terminó tarareando sus canciones y hasta bailando desde el gallinero

Hay conciertos que se escuchan.

Y hay otros en los que, casi sin darse cuenta, el público termina formando parte de la música.

Esta noche ocurrió lo segundo en el Gran Teatro Falla.

Javier Ruibal regresó a Cádiz con «Cuento Chino», en un teatro lleno y entregado a una de las voces más personales de nuestra música. El concierto, programado para este 26 de septiembre a las 20:00 horas, proponía un viaje musical desde la China imperial hasta el Cádiz actual, pasando por la Florencia de los mercaderes y una Cuba que reclama su independencia.

Pero esta noche aquel viaje tenía un destino inevitable: Cádiz.

Ruibal volvió a demostrar esa extraordinaria capacidad para contar mientras canta, mezclando músicas, palabras, geografías y sentimientos con una voz que llenó cada rincón del Falla.

Y Cádiz respondió.

Hubo canciones que dejaron de pertenecer únicamente al escenario. El público las reconocía, las tarareaba y las acompañaba. Arriba, en el gallinero, algunas parejas incluso se levantaron a bailar.

Quizá pocas imágenes puedan resumir mejor lo vivido.

Javier Ruibal cantaba y el Falla cantaba con él.

Sobre el escenario estuvo acompañado por una magnífica formación: Javi Ruibal, su hijo, en la dirección musical, batería y percusiones; José Recacha, guitarras, mandolina y bajo; Joaquín Calderón, violín, bouzouki y bajo; Diego Villegas, vientos, y Alberto Bocanegra, piano.

Y hubo un momento especialmente hermoso.

Lucía Ruibal, hija del artista, llevó el baile flamenco al escenario. Su figura, acompañada por el movimiento del mantón, añadió otra forma de expresión a una noche en la que la música parecía necesitar también del cuerpo para terminar de contarse.

Padre, hijo e hija.

Voz, percusión y baile.

Una familia encontrándose en el arte y compartiéndolo con un teatro entero.

«Cuento Chino» es mucho más que una sucesión de canciones. Sus personajes y relatos atraviesan épocas y lugares unidos por un lienzo de seda y sirven a Ruibal para hablar de cuestiones universales como el amor, la codicia, la envidia o la búsqueda de la libertad femenina. Su nuevo disco fue grabado en directo el pasado abril en el Real Teatro de las Cortes de San Fernando.

Esta noche aquella historia llegó al Gran Teatro Falla.

Y entre quienes la vivieron estuvo también Ana María Sanjuán, en representación del Ayuntamiento de Cádiz.

Pero cuando terminó el espectáculo, el protocolo quedó a un lado.

A Ana María Sanjuán y Javier Ruibal les une una amistad personal, y su encuentro al finalizar el concierto dejó otra de las imágenes de la noche: un abrazo, unas miradas y la emoción sincera de dos amigos reencontrándose después de la música.

Porque después de un concierto dedicado, precisamente, a tantas emociones humanas, quizá no podía existir un epílogo más sencillo.

Ni más verdadero.

El Falla había aplaudido, había cantado y hasta había bailado.

Después quedaron las personas.

Los amigos.

Los abrazos.

Y esa sensación difícil de explicar que dejan algunas noches cuando uno abandona el teatro y comprende que no ha asistido simplemente a un concierto.

Ha vivido algo.

Porque hay cuentos que necesitan ser contados.

Y otros que, cuando llegan a Cádiz, terminan convirtiéndose en recuerdos.